Cada 60 segundos hay un ciberataque en algún lugar del mundo. Y cada vez que lo cuento en una reunión, la respuesta es casi siempre la misma: “eso les pasa a otros, no a nosotros”.
Aquí van las excusas que más escucho:
- “No tenemos nada que robar”, mientras tienen una base de datos de miles de clientes sin cifrar en un Excel compartido por email.
- “Eso de la ciberseguridad es cosa de empresas grandes”, dicho por una pyme que factura seis cifras y gestiona nóminas, datos bancarios y contratos de clientes.
- “Ya tenemos un antivirus”, como si un antivirus de 2015 fuera a parar un ransomware de 2026.
- “Cuando haya presupuesto lo miramos”, normalmente después de que ya ha pasado algo, no antes.
- “Eso no me va a pasar a mí”, la frase que más caro sale, siempre.
Los números no engañan: el coste medio de una brecha de seguridad supera los 4 millones de euros, y de media se tarda más de 270 días en detectar un ataque una vez que ha entrado. Para cuando te das cuenta, ya está todo hecho.
La buena noticia es que no hace falta un presupuesto de multinacional para reducir el riesgo de forma real: una auditoría, copias de seguridad bien hechas, autenticación en dos pasos y formación básica al equipo evitan la mayoría de los sustos.
La pregunta de la semana: ¿cuándo revisaste por última vez la seguridad de tu empresa?
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